San Martín del Tesorillo - Cádiz


Bando

Prólogo

Período fundacional

Colonias

Sociedad Agrícola e Industrial

Martín Larios

Las aves del naranjal

Plantas medicinales

Efemérides

Foro

Libro de visitas

    Martín Larios Herreros

    Primer Marques DE LARIOS

    PABLO Y MARTIN, NOMBRES REPETIDOS EN LAS DISTINTAS GENERACIONES DE LOS LARIOS

    La familia Larios es oriunda de La Rioja, concretamente de Laguna de Cameros (Logroño).

    A principios del siglo XIX Pablo Larios, tras enviudar dos veces (de Manuela Llera y de Gregoria Herreros) llega con sus cuatro hijos (Manuel Domingo, Pablo, Martín y Juan) a á

    El primer eslabón de la fortuna de los Larios data de la época de la Guerra de la Independencia y procedía del padre y de los hermanos mayores. Martín, que será el comprador en 1869 de las primeras fincas de los Larios en el valle del Guadiaro, tenía entonces diez años, pues había nacido en Laguna de Cameros en 1798.

    A la muerte del padre (Pablo) la familia Larios se escinde en dos grandes ramas: en Mlaga áse asientan Manuel Domingo y Juan constituyendo la sociedad "Manuel Domingo Larios y Hermano". Pablo y Martín se asientan en Cádiz y Gibraltar, formando las sociedades "Martín Larios, Lasanta y Compañía" (Cádiz) y "Larios Hermanos" (Gibraltar). Esta última perdurará todavía en 1887 siendo representada por Ricardo Larios en la constitución de la "SOCIEDAD INDUSTRIAL Y AGRICOLA DE GUADIARO".

    Martín Larios Herreros fundó posteriormente diversas sociedades en Málaga con sus hermanos y con sus hijos, siendo la existente en 1869 (en que inicia la compra de fincas en el término de Jimena) la sociedad "Martín Larios e Hijos". Fue nombrado primer marqus de Léarios en 1865 por Isabel II y murió en 1873.

    Fue Martín Larios Herreros un personaje importantísimo en la economía malagueña del siglo XIX. Fue presidente de la Junta de Comercio, director del Banco de Málaga y uno de los principales promotores del ferrocarril Málaga-Córdoba. Junto con Manuel Agustín Heredia fue el principal impulsor de la industrialización malagueña que alcanzó extraordinario auge durante el segundo tercio del siglo.

    En 1847 se fundó la "INDUSTRIA MALAGUEÑA", importantísima industria textil de la que Martín Larios fue director gerente. En 1868 tuvieron lugar las primeras huelgas en esta industria, que se repitieron en 1869 y que, junto con la crisis de la industria textil malagueña, quizá fuese una de las razones que impulsó a los Larios a derivar la inversión de capital hacia el sector agrícola.

    Además de sus inversiones en nuestra zona tuvieron posesiones en otras zonas de la provincia de Málaga, sintiendo especial predilección por la producción y transformación azucarera de la que tuvieron fábricas en Torre del Mar, Motril, Nerja y Torrox, además de la que compraron en la vecina Sabinillas.

    Después de la muerte de Martín Larios Herreros se disolvió la sociedad que formaba con sus hijos y se constituyó la compañía "HIJOS DE MARTIN LARIOS" cuyo director gerente era Martín Larios y Larios y los otros socios eran su hermano Manuel Domingo y su madre Margarita Larios. Esta última sociedad es la que forma en 1887 la "SOCIEDAD INDUSTRIAL Y AGRICOLA DE GUADIARO" junto con la sociedad "LARIOS HERMANOS" de Gibraltar. A los Larios se les concedió también posteriormente el título de marqués de Guadiaro.

    Por lo expuesto en las líneas anteriores puede comprobarse la repetición de los nombres Pablo y Martín a lo largo de las diferentes generaciones de la familia Larios. Esto explica su deseo de que a los nuevos pueblos se les pusiese el nombre de sus respectivos Santos, ya que también la religiosidad era una constante de la familia, de la que es prueba la construcción de una capilla en San Pablo y una iglesia en San Martín.

    Para los vecinos de la zona el nombre de San Pablo quedó arraigado sustituyendo el antiguo de Buceite. No así el de San Martín ya que continúa en el arraigo popular el antiguo de Tesorillo. La combinación del nombre nuevo y el antiguo (San Pablo de Buceite y San Martín del Tesorillo) es la preferentemente usada a nivel oficial y también por forasteros menos familiarizados con estas localidades.

    MEDINA SIDONIA, LARIOS, MARCH: TRES NOMBRES PARA NUESTRA HISTORIA

    Como hemos visto y como es sabido por todos nosotros, la historia de San Pablo y de Tesorillo como núcleos de población está íntimamente ligada entre sí. Digo San Pablo y Tesorillo por usar la terminología que ha quedado en el uso popular, cumpliendo sólo a medias la voluntad de los Larios. Es una historia breve pero apasionante y la tentación de escribirla es tan poderosa y placentera que espero que mis obligaciones profesionales me permitan algún día poder hacerlo.

    Nuestro propósito hoy se limita a reseñar únicamente los acontecimientos fundacionales, en virtud de los cuales celebramos ahora el primer centenario.

    Pero no quiero terminar esta reseña sin aludir a un hecho insólito en la historia de Andalucía: el de la sucesiva propiedad de este latifundio del valle del Guadiaro por parte de tres de las más poderosas familias de España en sus respectivas épocas: Medina Sidonia, Larios y March.

    Como es sabido, el municipio de Jimena perteneció desde el siglo XV al señorío de Medina Sidonia, una vez solucionado a su favor el pleito con Beltrán de la Cueva, primer señor de Jimena.

    En el siglo XIX se produjo la crisis del ducado de Medina Sidonia, por una serie compleja de causas, entre las que citaré el secuestro y allanamiento de propiedades ducales por el ejército napoleónico, la disolución de los señoríos durante el Trienio Constitucional, los pleitos de los municipios sobre la posible ilegalidad del disfrute de dehesas y otras tierras que consideraban usurpadas por la casa ducal y la confiscación de bienes por el Estado liberal isabelino (1834-1850). Pero quizá la razón más decisiva fue la decadencia económica de los Álvarez de Toledo, herederos del título ostentado por los Guzmán hasta la muerte sin sucesión del XIV duque en 1779.

    De 1863 a 1874 se hipotecan fincas de los Medina Sidonia en Jimena, diez de las cuales (todas ellas dehesas en aquel tiempo) son vendidas en 1869 a la familia Larios, tal como especificamos en otro lugar de este trabajo.

    Con estas fincas los Larios iniciaron una serie ininterrumpida de compras de fincas en la zona, las cuales fueron uniendo hasta constituir un extraordinario latifundio que abarcaba demarcaciones de seis municipios situados en las provincias de Cádiz y Málaga. Latifundio insólito tanto por su extensión como por la forma de su constitución por la unión de la cantidad increíble de trescientas veintinueve fincas.

    Hay que reconocerles a los Larios su carácter emprendedor y que con criterios empresariales iniciaron la puesta en producción de sus nuevas propiedades construyendo dos pueblos, canales de riego y otras importantes instalaciones y equipamientos.

    En los años treinta de este siglo se produce la venta de estas tierras a otro insólito comprador: Juan March, que se convierte de esta forma en terrateniente latifundista andaluz, actividad ésta poco estudiada por sus biógrafos. Más sorprendente todavía pareció su decisión en la década siguiente de parcelar y vender todas sus propiedades en esta zona.

    Sin embargo, no inició aquí Juan March la compra de latifundios y su venta parcelada. Anteriormente había firmado, por el mismo procedimiento, nada menos que cuarenta mil escrituras en Mallorca primero y posteriormente en Levante y La Mancha. El mismo alardeaba de su labor social con ésta peculiar reforma agraria "marchista".

    Estas compras, parcelaciones y ventas eran una de las actividades habituales de Juan March, bien como negocio real o como tapadera de beneficios obtenidos en otras actividades más lucrativas pero menos confesables. Entre ellas, el contrabando.

    Pocos fueron los residentes en Jimena e incluso en San Pablo y Tesorillo que se beneficiaron de estas ventas en condiciones ventajosas para los compradores. Los trabajadores, porque carecían de medios económicos. Y los colonos, agricultores, arrendatarios u otras personas que sí podrían comprar no se fiaron de que, viniendo de un hombre con la leyenda negra de Juan March, aquello fuese tan bonito y tan fácil como se presentaba. Tendría que haber gato encerrado. Se equivocaron.

    En cambio llegaron un buen número de compradores procedentes de distintos lugares de Andalucía e incluso de otras regiones, especialmente de Valencia, que se convirtieron en los nuevos propietarios iniciando, con su laborar diario, el desarrollo de las fértiles tierras del valle del Guadiaro, convirtiendo a San Pablo y Tesorillo en los prósperos pueblos que hoy son.

    Han desaparecido ya del valle del Guadiaro el gran latifundio y sus poderosos propietarios. Son los actuales habitantes de San Pablo y de Tesorillo quienes están asumiendo el protagonismo de su propia historia.

    Medina Sidonia, Larios y March así como sus posesiones han sido objeto de la atención (y de la preocupación) de muchas personalidades de las letras y de la política de sus respectivas épocas. Carecemos de espacio para hacer una relación de las mismas. Me limitaré a citar el impacto que supuso para un hijo de Casares la visión, desde su primera juventud, de jornaleros paseando su hambre por las calles de mi pueblo (en contraste con las posesiones de los grandes terratenientes especialmente las de la familia Larios que abarcaban parte de la demarcación del término de su pueblo.

    Escribía así este casi vecino nuestro en la revista ANDALUCIA en 1919: "Muy curioso el estudio de los feudos de los señores Larios. Principian en la provincia de Cádiz. San Martín del Tesorillo ... San Martín tiene diez mil hectáreas, cerca de trescientas casas, iglesia, escuela y estafeta de Correos. Consta de más de mil habitantes... Hay que añadir San Pablo o Buceite, de cerca de cinco mil hectáreas, quinientos habitantes, perteneciente a la misma propiedad. Esto, sin contar a los señores Larios sus grandes propiedad territoriales... en los términos de Jimena, Casares, etc..."

    Este contraste del jornalero con los grandes terratenientes fue el factor decisivo en la forja del pensamiento de este hijo de Casares. Su nombre: Blas Infante, el "padre de la Patria Andaluza".

    Para los que vivimos en esta zona de las inmediación del río Guadiaro y de sus afluentes Genal y Hozgarganta estudio de lo que aquí ha pasado no sólo resulta "curioso" si necesario para ir al encuentro de nuestras raíces, darnos las claves de nuestro presente y para planificar un futuro ni justo, más libre, más nuestro.

    Por eso hay que congratularse de la toma de conciencia histórica que significa esta celebración del I CENTENARIO DE SAN PABLO Y SAN MARTIN.

    Felicidades.



Juan Jarillo García, 2004